La cuenta atrás para la reapertura del Parador de León ya está en marcha. Paradores tiene previsto que el Hostal de San Marcos vuelva a recibir clientes el día 3 de diciembre desde el servicio de almuerzo, salvo que lo impidieran las restricciones sanitarias y se pueden hacer ya reservas.

El Parador de León cerró sus puertas hace tres años para acometer una importante reforma integral que ha supuesto la total renovación del Hostal de San Marcos, uno de los establecimientos más emblemáticos de la hotelera. El próximo mes de diciembre abrirá al público con categoría de 5 estrellas Gran Lujo y 51 habitaciones, salones y nuevos espacios comunes.

Un proyecto de la arquitecta Mina Bringas

El Parador se dividía en dos espacios diferenciados: el Parador histórico, Hostal de San Marcos, y el edificio “moderno”, de los años 70. En aquel momento se decidió que la obra se dividiría en dos fases. FASE I: la reforma del edificio histórico y, FASE II: la construcción de un nuevo edificio para lo que se derribó el edificio moderno existente adjunto al histórico.

El proyecto elegido por concurso público para la ejecución de la FASE I fue el presentado por la arquitecta Mina Bringas y la constructora adjudicataria para la ejecución de la obra fue FCC.

La idea central del proyecto de rehabilitación del Hostal de San Marcos -explica Mina Bringas- es “recuperar la volumetría original del edificio, un edificio de crujías perimetrales entorno a un patio. Se recupera ese espacio como corazón del edificio”. Para ello, se ha construido un atrio interior cerrado, pero con entrada de luz natural. Es un espacio “de nueva planta que acogerá la cafetería del Parador y, sobre él, colgado a gran altura, se podrá contemplar en todo su esplendor el espectacular techo de Lucio Muñoz, que ha sido restaurado”, señala la arquitecta.

Restauración de obras de arte magistrales

El cierre del establecimiento se ha aprovechado para restaurar algunas de las valiosas obras que atesora el Hostal de San Marcos como “El Nacimiento de Cristo”, pieza creada por el artista renacentista Juan de Juni en el siglo XVI y ubicada en el claustro antiguo. Además del techo de Lucio Muñoz, la Inmaculada de Antonio de Pereda y Salgado, el artesonado del siglo XVI de la Sala Capitular o piezas emblemáticas como los espejos del siglo XVIII que presiden la escalera principal y que han vuelto su aspecto original tras los minuciosos trabajos de restauración

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